En recuerdo a nuestro amigo Jaime

Me paro a pensar en el camino recorrido y no puedo ni quiero evitar que tu recuerdo esté ahí, en aquellas tardes donde, en el instituto, tiritando de frió, nos enseñabas no solo a jugar al baloncesto, ese deporte que marcó tu vida, sino también a ser poco a poco personas, vigilando cada movimiento para corregirlo, siempre con una palabra de apoyo en tu boca.

Pasó el tiempo y entrenaste a otros equipos, en los cuales se te veía la misma entrega y las mismas ganas que siempre, implicado al máximo en la Torre.

Siempre recordaré tus piques en los partidos, cuando algo no salía como tu querías y las que pagaban el pato eran las botellas de agua, mordiéndote la lengua para no decir al árbitro las tres palabras que siempre se merece, aquella sonrisa cuado ganábamos los partidos o con la cual simplemente demostrabas lo bien que te lo estabas pasando, aquellas charlas que nos dabas antes de cada partido, las mismas charlas que hoy les doy yo a mis niños antes de jugar, ya que tu no solo fuiste mi entrenador en el sentido de la palabra entrenador-jugadora, sino que a la vez que me enseñabas a ser jugadora me enseñaste a ser la entrenadora que hoy por hoy soy, reconociendo que cada maestrillo tiene su librillo, pero que en mi librillo hay algo de Jaime Reguera Castañeda.

Por todo esto, por haber formado parte de mi vida, por haber confiado en mi, por estar ahí cuando mas te necesitaba, por haber sido simplemente tu, te doy las gracias, queriendo que sepas que para mi siempre estarás aquí, a lo mejor no en persona, pero sé que cuando entre en la Torre o pise las canchas un poco de Jaime irá conmigo, un poco de Jaime ira con todos nosotros ya que fuiste alguien importante para todos, porque tu nombre va ligado a la Torre, la cual siempre agradecerá que en esas tardes de frío estuvieras ahí, al pie del cañón dando el todo por el todo… muchas gracias Jaime.



Recuerdo de la misa de Accion de Gracias:

  CARA A
CARA B